| Mensaje del Obispo en la Solemnidad de San Pedro y San Pablo |
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Como en años anteriores, la ciudad de Chimbote celebra su fiesta patronal en honor a San Pedrito. Son muchos los motivos que tenemos para estar agradecidos con Dios, pero sobre todo el tener como protector de nuestro puerto a aquel a quien Cristo distinguió con su amistad y cercanía. San Pedrito pertenece al núcleo íntimo de Jesús. Él era un pescador más en el mar de Galilea, pero el Señor le pidió renunciar a las faenas de pesca para convertirlo en pescador de hombres. San Pedro es una especie de radiografía de lo que es cada uno de nosotros: valiente y cobarde, arrogante y humilde, capaz de claudicar pero también dispuesto siempre al arrepentimiento. Cómo nos sentimos retratados en él.
A lo largo de estos años hemos venido reclamando que esta fiesta patronal sea principalmente una fiesta religiosa. Sin duda alguna, que en torno a lo fundamental aparecen otras actividades legítimas: el comercio, los espectáculos, el deporte, todo aquello que convierte a la última semana de junio en una catarsis que nos devuelve la alegría y la esperanza.
Que seamos capaces de desterrar la violencia, la indiferencia, y tantas cosas más que trivializan la fiesta y convierten a San Pedrito en un mero pretexto para delinquir.
San Pedrito nos llama a la dicha y al gozo de ser como él, un discípulo, un seguidor y un misionero de la buena noticia de Jesús.
¡Feliz fiesta patronal! |















